Enrique Quintana / El Financiero
Dicen los clásicos que la democracia es el menos imperfecto de todos los sistemas políticos de los que disponemos. Y así es.
No comparto algunas opiniones respaldadas por el voto, pero creo que sería mucho peor si usted, yo o cualquiera, fuéramos los que decidiéramos la suerte de los demás.
Van algunas consideraciones.
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