En 2000 representaba 6.7% de sueldos y salarios; en 2012 es de 17.1%: BBVA Bancomer
Mientras la economía avanzó 1.9% en una década, este financiamiento lo hizo 163.3%
Roberto González Amador / Periódico La Jornada
La proporción del sueldo que las familias
mexicanas destinan al pago de sus deudas por el uso de préstamos al
consumo y a la vivienda se triplicó en sólo una década, según datos
oficiales citados en un estudio elaborado por BBVA Bancomer, el
principal intermediario financiero del país.
El pago de intereses y por consiguiente la carga financiera de las
familias por el uso de préstamos al consumo (renglón en el que se
incluyen las tarjetas de crédito y los garantizados con la nómina) e
hipotecarios
aumentó rápidamenteen la última década, mencionó el documento Situación banca México, elaborado por el servicio de estudios económicos del Grupo BBVA, propietario de BBVA Bancomer.
La carga financiera que enfrentan las familias para cubrir los
intereses de sus créditos al consumo e hipotecarios con la banca y otros
intermediarios no bancarios llegó a 661 mil millones de pesos al cierre
de 2011.
Se trata de una cantidad equivalente a 17.1 por ciento del total de
sueldos y salarios pagados a los trabajadores del país, de acuerdo con
el estudio, y que también es comparable a 4.6 por ciento del producto
interno bruto (PIB), es decir, al tamaño de la economía mexicana.
En 2000 el gasto realizado por las familias mexicanas por intereses
de sus créditos bancarios se situó en 191 mil millones de pesos, suma
que entonces representaba 6.7 por ciento de los sueldos y salarios, y
1.8 por ciento del PIB, documentó el reporte.
Para la elaboración del estudio, los especialistas de Bancomer
consultaron los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de
la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía.
La mayor carga financiera que enfrentan las familias mexicanas para
cubrir el costo de los préstamos con la banca privada que opera en el
país ha sido el resultado lógico del aumento en el crédito otorgado por
el sector bancario en la última década, después de que el financiamiento
al consumo y para la compra de vivienda fue restringido tras la crisis
de 1995.
El reporte destaca que en los últimos años es mayor el gasto que
destinan las familias a cubrir el costo de los intereses de sus
préstamos al consumo, que el relacionado con la compra de una vivienda.
Más deudas por crédito a consumo que por vivienda
Entre 2000 y 2011 el saldo del crédito total otorgado a
las familias para consumo y compra de vivienda, tanto por los bancos
comerciales como por intermediarios no bancarios (como las tiendas
departamentales, en el primer caso, o las sociedades financieras de
objeto limitado o múltiple, en cuanto a la vivienda; incluso las casas
de empeño) creció en términos reales 163.3 por ciento. Pasó de 887 mil
millones de pesos a 2 billones 336 mil millones de pesos, mencionó el
reporte.
Esta variación indica que en ese periodo el crédito a las
familias creció a una tasa promedio anual de 14.8 por ciento en términos
reales. La cifra contrasta ampliamente con el desempeño de la economía,
que avanzó 1.9 por ciento en promedio anual. Durante ese lapso también
se incrementó la proporción del crédito a familias con respecto al PIB,
al pasar esta razón de 8.7 por ciento en 2000 a 16.3 por ciento en 2011.
El componente más dinámico del crédito total a las familias en el
periodo fue el relacionado con el consumo. Este segmento creció a una
tasa real –descontado el efecto inflacionario– de 353.4 por ciento, lo
cual refleja una tasa de crecimiento real promedio anual de 32.1 por
ciento.
Mientras, el crédito a la vivienda aumentó, también en el periodo de
referencia, en 122.2 por ciento en términos reales, lo que implicó una
tasa de crecimiento promedio anual de 11.1 por ciento.
Los autores del estudio aseguraron que
el gran dinamismo del crédito al consumo se explica, entre otras razones, por la masificación de la cual fue objeto y porque el monto otorgado de éste es una fracción del concedido para adquirir un bien inmueble, lo cual permite que su colocación sea relativamente fácil, además de que requiere menos requisitos para su otorgamiento.
Los pagos hechos por créditos al consumo representan 52.3 por ciento
de la suma erogada, mientras por préstamos a la vivienda es el restante
47.7 por ciento. Desde la perspectiva de la importancia relativa del
pago de intereses y amortizaciones, agrega el documento, en el último
año 45.9 por ciento del total erogado por las familias para dar servicio
a su deuda correspondió a amortizaciones, y el 54.1 por ciento al pago
de intereses.

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