Ambos se
centran en aumentar el apoyo conseguido entre los grupos de votantes más
favorables
Cristina F. Pereda Washington / El País
El
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mantiene una ventaja de siete
puntos frente a su rival Mitt Romney de cara a las elecciones de noviembre,
según una encuesta sobre intención de voto de la agencia Reuters y el grupo
Ipsos. A pesar de que los ciudadanos siguen siendo pesimistas sobre el futuro
económico del país, esta opinión, de momento, no parece condicionar las
opciones de reelección del presidente.
A menos
de 100 días para los comicios, y superado en términos de recaudación económica por su
rival, el
presidente ha aumentado casi un punto la ventaja que tenía sobre Romney, que
era de seis puntos hace un mes. Obama obtendría ahora el 49% de los votos,
frente a un 42% que apoyarían al candidato republicano.
Cerca de
dos tercios de los ciudadanos creen que el país sigue avanzando en la dirección
equivocada, mientras que el 31% opina lo contrario. Éste último porcentaje es
el más bajo desde diciembre de 2011. La mayoría de los encuestados en el sondeo de Reuters/Ipsos considera que la economía es el problema más importante al que se
enfrenta EE UU, por lo
que la estrategia de la campaña de Obama, que presenta a su rival como
“desconectado” de la realidad que viven los ciudadanos, le estaría ayudando a
conservar el liderazgo.
Una segunda encuesta de la
Universidad de Quinnipiac revelada este miércoles por el diario The New York Times observa
de cerca la ventaja de los candidatos en tres Estados clave: Colorado, Virginia
y Wisconsin. El presidente Obama supera a Romney con un 51% de votos frente a
45% en Wisconsin y con un 49% de apoyos frente a un 45% en Virginia, mientras
que el candidato republicano supera al demócrata en Colorado por cinco puntos,
con un 50% frente a un 45%.
En 2008,
Obama venció en estos tres Estados, ganando el total de los 32 votos
electorales que representan. Según la media de sondeos que elabora el Times,
Obama cuenta en este momento con 237 votos
electorales y sumaría otros 52 de tendencia demócrata. Romney, por su parte, tiene 206
y podría añadir 48 más. En juego quedan 98 votos electorales de diversos
Estados considerados como “battleground”, tan decisivos como impredecibles en
sus resultados, ya que en elecciones recientes han podido cambiar de tendencia
política.
El
candidato republicano hace campaña este miércoles en el Estado de Iowa, con
seis votos electorales en juego, mientras que Obama viajará allí la semana que
viene. El presidente, que ha aumentado sus eventos de recaudación en las últimas
semanas, realiza hoy varios actos de campaña en Colorado. Ambos se centran en
aumentar el apoyo conseguido entre los grupos de votantes más favorables: los
trabajadores blancos de regiones industriales, en el caso de Romney, y las
mujeres y las minorías para el presidente.
La
encuesta de la Universidad de Quinnipiac demuestra también que ambos candidatos
conservan un apoyo muy sólido entre sus votantes, con más del 90% de los
electores registrados en uno y otro partido respaldando al candidato correspondiente.
Los votantes independientes, que ayudarán a inclinar la balanza a favor de uno
u otro, se decantan por Romney en Colorado y Virginia -ambos imprescindibles
para Obama si quiere mantener la presidencia- pero la diferencia, de apenas dos
puntos, es inferior al margen de error de los sondeos.
Estos
resultados coinciden con los de un tercer sondeo sobre la división que
caracteriza las elecciones de 2012 y la negatividad que rodea a los candidatos.
Según una encuesta elaborada por el diario The
Washington Post y la cadena de televisión ABC News. El 84% de los votantes
registrados con el Partido Republicano tienen una opinión negativa del
presidente Obama, mientras que un 80% de demócratas valora también
negativamente a su rival, Mitt Romney.
Los
porcentajes, destacan los responsables del sondeo, son superiores a la opinión
negativa que tenían los Republicanos sobre Clinton, un 78%, cuando se presentó
a la reelección en 1996, y la de George W. Bush entre los Demócratas, un 76%,
durante su candidatura en 2004.
"La
motivación del electorado no debería ser un problema para los Demócratas ni
para los Republicanos”, dice The Washington Post en su análisis de los
resultados. “El problema más grande puede no estar en las elecciones sino
después, cuando se mantengan las opiniones profundamente desfavorables que
sienten los electores con respecto al candidato del partido contrario,
independientemente de quién gane, y oscurezcan una etapa postelectoral ya de
por sí bastante difícil dada la necesidad de alcanzar un pacto con respecto al
déficit”.
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