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El
economista estadounidense y ganador del Premio Nobel en 2008, Paul Krugman, lanzó este fin de semana
una seria advertencia sobre el
abandono del euro por parte de Grecia "probablemente el próximo mes"
y, tras ello, el fin de la moneda única.
Krugman ha
recibido un gran número de críticas por sus apocalípticas palabras, algunas tachándolo de manipulador. Entre ellas, figura la del
economista Santiago Niño Becerra, que asegura no entender el porqué del
discurso del Nobel.
En su blog
de La Carta de la Bolsa, Niño Becerra asegura este martes
que "parece como si Krugman fuese el portavoz de alguien que busca el
fin de la moneda única". Alguien, añade, al que parece interesar que
el euro desaparezca porque, aunque esté mal, "supone una sombra para sus
intereses".
El
economista español también alude a la insistencia de Krugman en asegurar que la
solución está en gastar, "poniendo como ejemplo a los Estados Unidos de
hoy a los Estados Unidos de Roosvelt". En este sentido apunta: "Él,
mejor que la mayoría, sabe que aunque estructuralmente la crisis actual y la
Depresión son idénticas, el entorno en el 2012 nada tiene que ver con el de
1933".
"La
deuda pública entonces era ridícula y hoy es infinita", añade Niño
Becerra. "A la vez, Krugman sabe que EEUU hoy está sostenido por el resto
del mundo: le compra su deuda y acepta sin rechistar su moneda".
Segunda critica a Krugman en 15 días
La de este
martes es la segunda vez en menos de dos semanas que Niño Becerra expone su
desacuerdo con las tesis de Paul Krugman.
"España
no era derrochadora desde el punto de vista fiscal en los albores de la
crisis", decía Krugman en un
reciente artículo en el que
manifestaba que el país fue abandonado a su suerte tras estallar la buburja
inmobiliaria. "Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su
depresión, no su causa", apuntaba el profesor de Columbia.
Entonces
Niño Becerra aseguró no compartir ese
razonamiento, porque
"no contempla una realidad que se da en España y que no se da en ningún
otro país más o menos desarrollado: una administración regional, local y
municipal que se sustenta en unas premisas totalmente insostenibles en términos
económicos", comentó el economista.
Como
conclusión, Niño Becerra sostiene que el problema español viene de lejos y que
la solución es algo más complicada que lo que propone Krugman. "Al premio
Nobel le sugeriría que leyese El lazarillo de Tormes. Tal vez entonces
modificase su perspectiva sobre España", sentenció.
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